Advertencia

Las respuestas reunidas para cada una de las preguntas del cuestionario podrían ser objeto de un determinado mapa. En el siguiente altas se omiten, sin embargo, todos aquellos números cuya presentación no se haya considerado indispensable. En las secciones de gramática y vocabulario se suprimen los mapas correspondientes a las preguntas que prácticamente fueron contestadas de forma uniforme o con escasas discrepancias. Se prescinde asimismo de los números que tenían el papel de insistir sobre especiales puntos fonéticos. De la cuestión de la h aspirada, tratada en unos quince ejemplos, solo figura aquí el mapa de hacer, núm. 14. EL asunto relativo a la igualación de l y r, examinado también en un extenso número de vocablos, no ofrece en estos mapas más testimonios que los de palmillo y mazorca, núm. 17 y 18.

Con frecuencia se emplean signos geométricos para hacer más visible la distribución o agrupación de las variables homogéneas. En algunos casos se usan solamente estos signos cuando la escritura fonética no añade ningún interés especial. Figuran en cada cuadro los vocablos reconocidos como formas habituales y espontáneas. Al pie del mapa respectivo se indican las variantes subsidiarias que los mismos sujetos añadían o que ocasionalmente se manifestaban en los comentarios de los espectadores. Se incluye la referencia al lugar del texto en que se trata de la materia que el mapa presenta.

 

[En varias operaciones del trazado de los mapas he revivido valiosa ayuda de mis amigos don José Famadas y don José Ferrer. La transcripción fonética, en textos y mapas, caligráficamente deficiente, es de mi propia mano. La imperfección de la escritura esta en cierto modo compensada por su autenticidad autográfica].

 

En alguno mapas van señaladas las líneas divisorias entre unas y otras variantes. Es claro que tales líneas no pueden representar con detallada precisión los límites de cada fenómeno. En vista de que en Fajardo y Naguabo, por ejemplo, se da el nombre de moño a la parte recia del yugo, parece lógico suponer que en Ceiba, entre los dos pueblos citados, se designe también con el mismo nombre la parte referida. Dado que en Magueyes y Salinas se conoce el fruto del güiro con el nombre de marimbo, puede considerarse como probable que igual denominación se emplee también en los pueblos intermedios de Santa Isabel y Juana Díaz. Sin embargo, la variada sinonimia que en otros ejemplos se observa disminuye considerablemente el apoyo de tales deducciones. Al timón del arado que en la Aguada se le llama pértiga, en Isabela se le da el nombre de caña. ¿Cuál de dichos nombres habría que atribuir a Aguadilla, situada entre ambos municipios? Advertido que en Barros se recogió tayote y en Ponce tayón, ¿en cuál de dichas áreas habría que incluir a Villalba?

Ni siquiera es seguro que el nombre que se registra en un determinado barrio o en la cabeza de un municipio se dé uniformemente en todas las poblaciones de la misma jurisdicción. A la parte del arado que en Caguas se le llamó hocico, en el barrio próximo de Tomas de Castro se le denominó pico. El cubo de la rueda fue denominado en Rosario Alto con el nombre de manzana y en Guamá con el de bomba, dentro del mismo término de San Germán. Habría que examinar todos los barrios de la isla, que suman más de un millar, para establecer concretamente las áreas de las variantes que en cada concepto concurren. Por las razones señaladas los límites que figuran en los siguientes mapas, evitando la impresión detallada del trazo sinuoso, van indicados con simples líneas rectas, de acuerdo con el cuadro general obtenido en cada pregunta. Es de suponer en todo caso que el estudio de los lugares omitidos no hubiera alterado de manera importante los presentes resultados.